ACCIÓ subvenciona el 75% de proyectos que validen inteligencia artificial, tecnologías verdes o deep tech mediante una prueba de concepto, prototipo o piloto. Con anticipo del 60% al concederse, sin avales.
Plazo de solicitud: del 30 de julio al 21 de septiembre de 2026, 14:00 h.
El criterio de la ayuda es "probar antes de invertir": se paga el experimento que reduce el riesgo de una inversión tecnológica. El proyecto debe realizarse en colaboración con un proveedor tecnológico externo —una startup, un centro tecnológico o un especialista— y concluir con una validación documentada, salga bien o mal.
La mayoría de empresas que consiguen esta ayuda no tenían "un proyecto de innovación" el día que la conocieron: tenían un problema de negocio de toda la vida. Elija su sector y vea ejemplos reales de experimentos que esta ayuda pagaría — todos con la misma lógica: probar barato antes de invertir caro.
No es un sorteo ni va por orden de llegada. Cada solicitud se puntúa sobre 500 con los criterios siguientes; se financian todas las que superan 250 puntos mientras haya presupuesto, y después por ranking. La puntuación depende casi por completo de cómo esté planteado el proyecto y redactada la memoria técnica.
Diez preguntas, dos minutos. La estimación es orientativa —la puntuación real la fija la comisión de valoración sobre la memoria presentada—, pero le dirá si tiene un proyecto competitivo o dónde está el margen de mejora.
La solicitud se presenta por Canal Empresa y no cuesta nada. No necesita intermediarios, y desconfíe de quien se lo oculte.
Nuestro trabajo es otro: elegir el proyecto correcto y escribirlo contra el baremo. La diferencia entre 230 y 320 puntos no suele estar en la empresa, sino en qué reto se plantea, qué hipótesis se formulan y cómo se cuantifica el impacto. Eso —y evitar la inadmisión por un error de formato en los modelos normalizados— es lo que aportamos.
Cobramos honorarios ligados al éxito, detallados por escrito antes de empezar. Si tras la primera revisión no vemos un proyecto competitivo, se lo diremos y no le haremos perder el tiempo.
Estudiamos su empresa y sus ideas contra el baremo y le damos una respuesta honesta en 24 h laborables: si vale la pena presentarse, con qué enfoque, y qué puntuación cabe esperar.
Concretamos el reto, las hipótesis a validar y las métricas que maximizan los bloques de mayor peso. Si le falta el proveedor tecnológico obligatorio, le proponemos socios del ecosistema catalán.
Redactamos la memoria técnica y el presupuesto en los modelos normalizados de ACCIÓ —donde un error de estructura supone la inadmisión directa— y presentamos la solicitud antes del 21 de septiembre.
Al concederse la subvención se recibe automáticamente un anticipo del 60 % sin presentar avales (punto 16 de la convocatoria). El 40 % restante, al justificar el proyecto con informe de auditor —gasto que también está subvencionado, hasta 1.500 €.
No. A diferencia de otras líneas de ACCIÓ, aquí no hay límite de antigüedad ni de tamaño: una pyme industrial con cuarenta años de historia puede solicitarla igual que una empresa reciente. Lo determinante es que el proyecto sea un experimento tecnológico genuino.
Se financian todos los proyectos que superan 250 de 500 puntos mientras haya presupuesto (3,4 millones de euros, ampliables). No es una lotería: con un proyecto bien elegido y una memoria redactada contra el baremo, la puntuación es en gran medida controlable.
No ocurre nada: la ayuda financia la validación, no el éxito. Concluir con evidencia que una tecnología no es viable para su caso es un resultado válido; lo que exige ACCIÓ es que la validación esté bien hecha y documentada.
Es una ayuda de minimis: el límite es no superar 300.000 € de minimis acumulados por empresa en tres ejercicios fiscales y no financiar dos veces el mismo gasto. Lo comprobamos en la revisión inicial.
La revisión inicial es gratuita y sin compromiso. Si seguimos adelante, trabajamos con honorarios ligados al éxito de la solicitud, detallados por escrito antes de empezar.